ojo vago

Cómo tratar el ojo vago

El ojo vago o perezoso, científicamente conocido como ambliopía, consiste en una afectación de la capacidad visual sin que haya una lesión física que la justifique. Usualmente ocurre en un solo ojo

Cuando la diferencia visual entre uno y otro es excesiva, el paciente comienza a utilizar solamente el ojo de superior capacidad visual, dejando anulado al otro. Así, ese glóbulo ocular deja de usarse sin haber sufrido ningún daño orgánico.

En ocasiones pueden darse casos de ambliopía en ambos ojos. Esto sucede usualmente cuando las personas han sido privadas de la visión durante un tiempo largo, tal y como ocurre en los paciente de cataratas congénitas.

En la mayoría de los casos, el origen del ojo vago se debe a un problema de refracción (ya sea miopía, astigmatismo o hipermetropía) asimétrico que no se detectó en la infancia. Generalmente, esta deficiencia puede tratarse estimulando al ojo afectado por medio de paulatinos períodos de oclusión del ojo sano.

La ayuda de los padres

Usar gafas para corregir los posibles problemas de refracción y llevar a cabo la oclusión del ojo sano, de forma que el dañado sea estimulado a “ver”, son las vías fundamentales en el tratamiento de la ambliopía.

En ese proceso, el apoyo de los padres es esencial para el método sea  exitoso. Son mamá y papá quienes se encargarán de garantizar que el niño use las gafas y, sobre todo,  acudir a todas las terapias visuales que el especialista oriente.

El tratamiento del ojo vago suele ser bastante prolongado y no debe abandonarse hasta que el niño cumpla los diez años como mínimo. Es por eso que exige la dedicación de su familia y la comprensión por parte de profesores y compañeros de aula, la cual deberá asegurarse durante todos estos años que el infante cumple correctamente las indicaciones del médico.